Castroserracin o American Beauty

may - 01 2015 | no comments | By

Imagen 1996American Beauty, la ópera prima de Sam Mendes, estrenada en 1999, aquélla que lleva en su título el nombre de una rosa que pulula por los jardines americanos, más concretamente en los del sur de EEUU, puede que haya encontrado su equivalente en este pequeño pueblo de Castilla.

La rosa conocida como belleza americana, se caracterizaba por ser impersonal, anodina y cumplir un fin estrictamente decorativo. Annette Benning -que encarnaba a uno de los personajes de la película- la cultivaba en su jardín, utilizando unas tijeras para podar cuyo mango hacía juego con sus zapatos -y según el personaje de Kevin Spacey- el protagonista que narra la historia: eso no era casual. La metáfora de las rosas anodinas, que hacían las veces de espejo de una belleza incapaz de penetrar más allá de la fachada de esas casas, terminaban de simbolizar la esencia de la película: la insustancialidad de una vida acotada en un barrio acomodado de la Norteamérica profunda.

Tampoco es casual que los jardines de los pueblos castellanos se llenen de flores decorativas, de las que germinan con la primavera y se mueren con el otoño, persiguiendo el deseo de destacarse por encima del resto: mis rosas son más bonitas que las de la vecina, o yo cuido de mi jardín mejor que tú, o mis flores son más bellas que las que se ven en las canteras públicas del pueblo. Porque la España profunda no es tan diferente del escenario que plantea la película, la necesidad de ostentar cierta prosperidad económica, de recrear hacia fuera una estética suficientemente bella que los proteja de la verdad, y que no hable de un adentro indeseado, de esos que es mejor que ni se vislumbren desde el otro lado de la puerta. Mejor es plantar flores: destacan, decoran, ocultan, compiten, perfuman, y lo mejor es que siempre pueden volver a plantarse cuando se marchitan.

El equivalente de la belleza americana que decora los jardines sureños de EEUU, no podría ser nunca una amapola o cualquiera de las tantas flores silvestres que se propagan por estos pagos, resultan demasiado genuinas, auténticas y autóctonas. Pero sí los geranios, o los claveles, o las tantas flores de cultivo que caen petulantes desde los balcones castellanos, dándole cuerpo y entidad a los pueblos en primavera.

Rojo sobre blanco

ene - 02 2015 | no comments | By

Rojo sobre blanco

Un camino de gotas de sangre sobre la nieve no siempre tiene una connotación siniestra, no tiene porqué, de hecho a veces hasta puede tratarse de algo poético a pesar de tener un trasfondo trágico. Como aquel cuento de García Márquez, El rastro de tu sangre sobre la nieve, allí la protagonista de nombre Nena Daconte, oriunda de Cartagena, recibe una rosa de regalo el primer día de su luna de miel: el embajador colombiano en Madrid se la entrega como un acto de cortesía, ella se pincha el dedo con una espina y desde entonces comienza con su pérdida de sangre hasta llegar a París. Nena Daconte saca la mano por la ventanilla del coche que los lleva hasta Francia, el frío gélido del viento hace las veces de efecto calmante, ella deja de sentir dolor pero continúa perdiendo sangre a través de un goteo interminable que va dando testimonio de la trayectoria de la pareja, porque si alguien hubiese querido encontrarlos no tenía más que seguir el rastro de su sangre sobre la nieve.

La historia da cuenta de la peripecia de estos jóvenes, de Nena y de Billy (Billy Sanchez) su flamante marido, ambos provenientes de familias adineradas -y con un retoño en camino- recorriendo Europa en una época en la que sólo la alta clase social latinoamericana podía permitirse semejante lujo.

Finalmente Nena muere desangrada en un hospital de París, en un momento donde las telecomunicaciones no estaban tan desarrolladas, Billy no domina el idioma y eso hace que se encuentren todavía más aislados, que no entienda las explicaciones de los médicos ni pueda recurrir a nadie que lo ayude, porque todo sucede demasiado rápido. Ella pierde sangre de forma progresiva y él va perdiendo poder según pasan los días y las horas.

Una pareja carismática, de elegidos, con un aura de inobjetable abundancia: jóvenes, exitosos, ni siquiera habían tenido que ganarse su fortuna porque les venía dada por una magia estamental, y todo les resultaba fácil porque tampoco se habían hecho a sí mismos ni habían tenido que auto superarse escalando por encima de sus posibilidades. Las tenían todas, poseían un monopolio de oportunidades, pero las cosas se tuercen cuando salen de su entorno, dejan su tierra y ya no parecen ni tan bellos ni tan estoicos, y entonces Nena se pincha un dedo y la desgracia se hace presente, ella se va desintegrando, se va desangrando de belleza, los dos conviven con la muerte y los dos terminan yéndose en una hemorragia de impotencia, porque Billy ya no vuelve a ser el mismo, él también se desangra a su manera y descubre que ambos eran más débiles de lo que creían.

Un escenario tan salvaje como inédito, con la hostilidad propia de lo desconocido -era la primera vez que pisaban Europa- hace que dos cándidos jóvenes, aunque con un futuro de prepotencia asegurada, -sólo habría sido suficiente con darles a esos personajes algunos años más de vida para confirmarlo- se despojen de su identidad, se pierdan en su tragedia y ya no puedan salvar sus vidas. Dejaron de ser quienes eran tras alejarse del espacio que los había construido y les había dado forma, fueron absorbidos por la vorágine del resto del mundo y se rompieron en cuestión de días: una nena sin mayúsculas, y un Billy devastado que se encuentra atrapado entre las nieves europeas, y sin poder reencontrarse con ese semidiós caribeño que hasta ayer había encarnado.

Pero la historia no deja de guardar cierta poética, insisto, todo se sucede a partir de una herida producida por la espina de una rosa, que a su vez tiene como víctima a una joven y bella mujer que traza un hilo con su sangre entre dos ciudades que terminan configurando el escenario de su muerte, de la muerte de ambos.

Por eso, cuando nos encontramos con un rastro de sangre sobre la nieve, éste y otros pueblos suelen tenerlos, y continuamos el recorrido hasta toparnos con un pájaro muerto -suelen ser recurrentes en esta zona- lo mejor para ese pajarito es pensar o desearle que por lo menos haya tenido una muerte poética, y entonces sí que no se habrá muerto en vano.

 

Cuento de Navidad

dic - 11 2014 | no comments | By

La nieve revierte el paisaje con una pátina casi ficticia que hace que parezca un decorado de alguna obra de teatro, de esas que representan una historia de navidad, con luces amarillas que iluminan las casas por dentro y dan rienda suelta a la imaginación:

¿Qué ocurrirá dentro de esa casa que huele a leña? ¿serán reales las siluetas que se mueven detrás de la ventana? Este es un pueblo de casas que parecen de cartón, como el pueblo que recrea Tim Burton en la película El joven manos de tijeras, donde las construcciones son de papel y el mundo parece hecho a la medida de los personajes que lo habitan, un pequeño mundo salido de una maqueta realizada por algún creador que sabe de antemano lo que ocurrirá con cada uno de ellos.

Las siluetas se recortan ahora más nítidas porque se ven a contraluz, el azul de la noche contrasta con las luz amarilla de los cristales, continúan moviéndose y hasta bailan al ritmo de una música de locos, creo que hay niños y un mínimo de cuatro o cinco adultos dispuestos a volver a su infancia, por lo menos durante los tres minutos que dure la canción.

Prefiero no acercarme demasiado, es conveniente para todos que no se desvanezcan, se irán humanizando según nos vayamos aproximando, y los personajes se disolverán en la oscuridad de la noche -puede que cuando se termine la canción, o incluso durante- y si llegamos a verles las caras, entonces sí que se nos escaparán del todo, y en consecuencia, volverán a ser reales apenas los rocemos con el dedo.

Dejarlos en ese sitio sin pasado y sin futuro, bailando en el escenario irreversible de los cuentos, es la única forma de asegurarnos de que tengan un final feliz.

 

Castroserracín in a Christmast Carol

Castroserracín en un Cuento de Navidad

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Estrenamos Blog

dic - 07 2014 | no comments | By

Hola amigos del mundo rural y en especial a nuestros alojados en Sol del Duratón,

Hace mucho tiempo que hemos querido incluir un blog en nuestra página web. Sin embargo, siempre hemos estado dándole vueltas y más vueltas a la cuestión. Si sería positivo para nuestros queridos huéspedes el tener una herramienta donde dejar plasmadas sus experiencias o si las mismas no forman parte de lo más querido de su intimidad. Si será interesante o no para cualquier visitante fugaz de nuestro sitio el conocer cómo ha sido la estancia de los que aquí quieran dejar su testimonio.

Finalmente hemos optado por implementar esta herramienta para todo aquel que habiendo pasado por nuestras dependencias, quieran adornar nuestro sitio con sus palabras.

También crearemos de vez en cuando algún contenido que tenga que ver con nuestro entorno o nuestra casa. También reflejaremos alguna noticia que pueda ser de interés a visitantes y curiosos, relacionadas con naturaleza, turismo, etc…

Bienvenidos al rincón donde vuestras huellas quedan en nuestro recuerdo.